sábado, 10 de marzo de 2012

Amargos de almendra


Esta receta es típica de las Islas Baleares. Son unas pastas de almendra, muy blanditas por dentro.
Su elaboración es relativamente fácil, y digo lo de relativamente porque me ha costado bastante que me quedaran con un aspecto presentable. Los auténticos amargos de almendra deben quedar con un poco de volumen y a mi me solían quedar planos, bastante feuchos, aunque muy ricos de sabor. Como cualquier excusa me vale para meterme en la cocina me he propuesto que no pararía hasta conseguir unos amargos no sólo buenos sino también bonitos. Al final resultó que el problema era la clara de huevo, que ponía demasiada cantidad y que no la montaba. Os explico la receta definitiva:

Ingredientes:
  • 500 gr. de azúcar
  • 500 gr. de almendra con piel
  • 3 claras de huevo M, aunque probablemente nos sobre 1/2 clara (preferiblemente a temperatura ambiente y que no hayan estado en la nevera).
Si queremos preparar más cantidad pondremos: 1 kilo de azúcar, 1 kilo de almendras y 5 claras (no 6).

Preparación:

Primero escaldamos las almendras con piel durante unos segundos en agua hirviendo. Luego las pelamos, las pasamos por agua para eliminar restos de pieles y las secamos bien. Si los queremos preparar con almendra ya pelada para que sea más rápido, el resultado no será el mismo, porque no es tan sabrosa ni tan aromática.
Las trituramos en la thermomix durante unos segundos a velocidad 5, las sacamos del vaso, las ponemos en un bol y las mezclamos con el azúcar. Cubrimos el bol con un trapo de cocina que transpire. Dejar reposar durante 48h (o hasta 72h) para que los ingredientes se integren. Un par de veces al día removeremos la mezcla con las manos para mezclar bien los ingredientes.
Pasado este tiempo, montaremos las claras de huevo, bien firmes, y poco a poco, cogiendo la clara con las manos la iremos integrando a la mezcla de almendra y azúcar. Es probable (depende de lo grandes que sean los huevos) que no necesitemos toda la clara y que nos sobre 1/2 clara de un huevo.
La masa no debe quedar seca pero tampoco excesivamente húmeda. Si queda demasiado húmeda es cuando los amargos, una vez en el horno, se extienden y quedan planos.

Nos mojaremos el centro de la palma de la mano con un poco de agua para que sea más fácil formar las bolitas. Algunas recetas recomiendan dejar reposar las bolitas durante 2-3 horas antes de hornearlas, pero yo no lo he hecho y me han quedado muy bien.


También quedan muy bonitos si les ponemos media almendra encima pero también es más fácil que se aplanen y no queden tan redonditos.


Como véis en la foto, yo uso papel de hornear para que no se peguen a la bandeja de horno, y así evitar tener que lavarla después, pero si no tenéis los podéis poner directamente sobre la bandeja.

Horneamos al horno precalentado a 175º-180º. Sacar del horno cuando veamos que empiezan a dorarse, aproximadamente en unos 12 minutos, aunque eso dependerá del tamaño de las bolitas que hayamos hecho.

Inportante: Antes de retirarlos de la placa de horno dejarlos enfriar un poco, sino se romperán.

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