martes, 29 de septiembre de 2009

Tomates secos hidratados caseros

¡¡¡¡Hola de nuevo!!!!!

Hace más de un mes que no actualizo el blog, pero he estado ocupadísima. He pasado diez días en Holanda en un intercambio escolar con un grupo de alumnos. Nada más llegar, el domingo por la tarde, tuve que incorporarme al inicio del curso escolar el lunes por la mañana y ponerme al día con todo. La misma semana se me estropeó el ordenador, y entre esto y lo otro hasta hoy no he tenido tiempo para preparar algo nuevo.
Estos tomates los he preparado varias veces y procuro tener siempre algunos en el frigorífico.
De Holanda me traje un cargamento de uno de mis quesos favoritos (Old Gouda) y para degustarlo como se merece, ¿qué mejor que unas tostaditas de pan acompañadas de tomates secos hidratados en casa con un toque de pimienta y albahaca?.
Hoy en día podemos encontrar tomates deshidratados en cualquier supermercado.
Para hidratar los tomates secos o deshidratados debemos sumergirlos en caldo caliente (aunque también podemos usar agua con 1/2 pastilla de caldo) durante un mínimo de 1 hora o hasta que se ablanden y queden bien carnosos. Si los tomates son muy duros, se pueden hervir unos minutos porque a no ser que el líquido esté muy caliente no se ablandan. Luego los dejaremos escurrir bien en un colador.
Para conservarlos los ponemos en un bote de cristal con aceite de oliva al que le podemos añadir dientes de ajo, granos de pimienta o hierbas (albahaca, orégano, etc) cada uno a su gusto. También los podemos conservar en un buen aceite de oliva sin añadir ningún condimento.
Puedes utilizarlos en tostadas de pan, acompañados con queso, en salsas para pasta, picados para usar en una vinagreta para ensaladas, etc.

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